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"Las festividades (cualquiera que sea su tipo) son una forma primordial determinante de la civilización humana […] siempre han tenido un contenido esencial, un sentido profundo, han expresado siempre una concepción del mundo" (Bajtin, 1985:14)

miércoles 30 de diciembre de 2009

La tragedia de Cromañón en el espacio carnavalesco

Enfocándonos en el contexto inmediatamente posterior a Cromañón, ¿qué lugar quedaba para festejar el carnaval en las calles de la ciudad de Buenos Aires luego de diciembre de 2004, a tan solo un mes de la tragedia? ¿Porqué y cómo celebrar luego de estos hechos tan dramáticos el carnaval porteño? Exploraremos bajo qué condiciones estos eventos trágicos, cargados de una profunda conmoción social, son resignificados y recontextualizados a partir del carnaval porteño y de las agrupaciones artísticas que lo protagonizan, es decir, las murgas porteñas.

Si tenemos en cuenta el alto grado de participación e inserción de las agrupaciones de carnaval en la vida de los más jóvenes, el número de agrupaciones (tanto en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires como en el conurbano bonaerense) que fueron afectadas directa o indirectamente por los hechos de Cromañón no fue menor, por tener como integrantes jóvenes fallecidos, sobrevivientes, familiares o amigos.

Actuaciones carnavalescas en el contexto de Cromañón

A pocos meses de ocurrida la tragedia, a comienzos del año 2005, se avecinaban las fechas de carnaval. Con vistas a la organización y la realización de estos festejos, las agrupaciones de la ciudad reunidas conjuntamente se dieron al debate de si era oportuno luego de los hechos de Cromañón festejar en las calles el carnaval porteño, dado el contexto de profunda conmoción social.5 Luego de algunas discusiones y debates finalmente se acordó, dentro del movimiento murguero, que el mejor homenaje que podía hacerse por aquel entonces a “los pibes de Cromañón” sería estar presente en los corsos de las calles, avenidas y plazas de la ciudad, recordando, denunciando y criticando a quienes se entendían como responsables de la tragedia.

Por su parte, las agrupaciones decidieron que, durante el carnaval porteño, en cada jornada de corso, en el horario de las 22:40 horas (momento en que se desató la tragedia de Cromañón) se recordara a las “víctimas” y se pidiera “justicia” con un minuto de aplausos y sonidos de bombos. Además, se propuso poner en los escenarios de los corsos barriales pancartas con consignas pidiendo “castigo” o con alusiones críticas al estado local en tanto cómplice de la “masacre”.

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Resultaba previsible que las canciones de crítica de muchas murgas del carnaval 2005 tuvieran como uno de los tópicos principales los hechos traumáticos de Cromañón. Entre otros asuntos en sus letras se reflejaba especialmente el pedido de justicia, críticas a la corrupción, a los gobernantes y a los medios de comunicación.


UNA MURGA INTEGRADA POR SOBREVIVIENTES

"Contar Cromañón con el cuerpo es nuestra herramienta de lucha"

Por las características de su gestación, por la composición del grupo y, sobre todo, por los objetivos del proyecto, “Los Que Nunca Callarán” es una murga especial. Integrada en su mayoría por sobrevivientes de Cromañón, se conciben, ante todo, como una herramienta “para darle batalla a la impunidad y mantener viva la memoria”.

Nacidos de “aquella noche de humo sin permiso” El ambiente murguero fue uno de los más afectados por la hecatombe Cromañón.
Desde la necesidad de generar espacios de contención para sobrellevar las secuelas post 30 de diciembre, un puñado de integrantes de distintas murgas como “Pasión Quemera”, “Mala Yunta” y “Los Pegotes”, que tenían en común la pérdida de algún compañero/a, junto a algunos sobrevivientes que conocían de las marchas, convocan el 6 de noviembre de 2005 a un primer encuentro en la Plaza Los Andes del barrio porteño de Chacarita. “Al principio surge como un espacio donde poder canalizar, expresarnos, sin ningún objetivo específico, era ver qué onda, y dimos un taller de murga.
Había muchos pibes hechos bosta, que no se podían reír, no se permitían bailar. Estaba la necesidad de transformar toda esa angustia en otra cosa”, cuenta Papo. La contención pasó a ser uno de los cimientos del grupo.

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